Indagando por la web, lleno de curiosidad y con ganas de conocer nuevas historias, me encontré con una noticia que se había vuelto viral el año pasado en Alemania. Nota que no había leído y que nunca había escuchado de ella y estoy seguro de que a ustedes les puede encantar tanto como a mí.

¿Sabías que un tronco de árbol tiene su propio buzón y código postal? Suena descabellado, pero es real; lo sorprendente es que, al año, alrededor de mil cartas llegan a parar en aquel tronco que yace en medio del bosque Dodauer, al norte de Alemani a 100 kilómetros de Hamburgo. Dicho tronco, lleva más de 500 años de pie y ha sido testigo e incluso hasta causante de que historias de amor nazcan gracias a las cartas que viajan por el mundo hasta llegar al interior de su corteza.

Conocido como «Der Bräutigamseiche» o «El árbol del novio» se estima que ha sido el causante de más 100 bodas. Por supuesto, esta cifra se pudo hacer posible después de que personas de todo el mundo se percataran de la existencia de dicho buzón de la naturaleza. De ser un lugar secreto de un par de enamorados que vivieron hace 128 años, se ha convertido en un buzón público donde personas depositan cartas y así depositar la esperanza de que alguien le responda.

 

«Dentro de sus cortezas, se esconde algo tan mágico y romántico»

Dijo Karl-Heinz Martens de 72 años.

Karl fue el cartero que entregó cartas al árbol como cartero personal durante 20 años a partir de 1984.

«En la actualidad, gracias al internet, los hechos y las preguntas hace que las personas coincidan y se conozcan. Pero, el árbol, es una hermosa coincidencia, algo así como el destino.»

Dijo Karl-Heinz

La historia que dio inicio a una bella tradición

En 1890, una chica local llamada Minna se enamoró de un joven fabricante de chocolates llamado Wilhelm. El padre de Minna le prohibió que viera a Wilhelm, así que los dos comenzaron a intercambiar en secreto cartas escritas a mano dejándolas en un agujero en el tronco del roble. 

Un año más tarde, el padre de Minna finalmente le concedió permiso para casarse con Wilhelm, y los dos se casaron el 2 de junio de 1891 bajo las ramas del roble.

La historia del cortejo de cuento de hadas de la pareja se extendió, y pronto, los románticos esperanzados de toda Alemania que no tuvieron suerte en encontrar socios en biergartens o salones de baile comenzaron a escribir cartas de amor al «Roble del novio.» 

El árbol recibió tanto correo que, en 1927, el servicio postal alemán, Deutsche Post, asignó al roble su propio código postal y cartero. También colocó una escalera hasta el buzón del tamaño de un puño, de modo que cualquiera que quisiera abrir, leer y responder a las cartas, estaba en todo su derecho, siempre y cuando respondiera.

¡Una historia tan linda que te motiva a mandar una carta a ese precioso roble!

¿Y ustedes que opinan, Mixtos?
¿Se atreverían a mandar una carta a un lugar desconocido?

Escribe: Efraín Alduenda

Soy egresado de UABC, de la Facultad de Pedagogía e Innovación Educativa. Además de ser un soñador, soy amante de la literatura, el arte de enseñar y los videojuegos. Nací en Mexicali, Baja California y disfruto hacer entradas en blogs, además escribir todo lo que se me venga a la mente para después, compartirlo con mis lectores. Ser un soñador consiste en jamás abandonar tus metas hasta que estas sean palpables.