¡Hola de nuevos, Mixtos! Bienvenidos a una nueva entrada. Espero estén emocionados por lo que vamos a ver a continuación. De donde quiera que nos leas, es muy importante que entre al contexto; pues hoy hablaremos sobre una tradición mexicana llamada «Día de muertos» En caso de que seas mexicano… ¡No importa! Quédate aquí, que de igual manera aprenderás algo nuevo, tenlo por seguro.

El día de muertos es una fecha especial para los mexicanos, pues es el día en el que nuestros seres queridos que ya han pasado a mejor vida, vuelven con nosotros de una forma única. Sin embargo, nuestros difuntos deben de recorrer todo un largo camino para poder acompañarnos ese bello día y ser bien acogidos por las familias quienes les brindaron un altar para que ellos puedan descansar.

Eso que te conté, es de primaria y estoy seguro de que lo debes de saber, pero si viajamos un poco más atrás; hasta los orígenes de esa bella festividad, nos veremos en la época en donde vivían los mexicas para encontrarnos con una «leyenda» donde las personas que morían, era los personajes principales. Pues antes de convertirte en un muerto, debes liberar tu alma y ésta, según los mexicas, se libera llegando a Mictlán.

 

¿Sabes qué es Mictlán?
Pues, si no lo sabes quédate con nosotros hasta el final de esta entrada para descubrirlo, pues te explicaré lo que es Mictlán y como es que los difuntos llegan a esa tierra antes de llegar a nosotros, según los mexicas.

Mictlán, el fascinante inframundo de los mexicas

El Mictlán es un viaje que se hace para llegar a dicha tierra con el mismo nombre donde las almas se desprenden de los cuerpos fallecidos por causas naturales; estos, emprenden un largo camino donde se enfrentan ante peligrosos desafíos que deberán superar para seguir avanzando y así llegar al Mictlán, donde su alma conseguirá tener el descanso eterno.

Se dice que el viaje que se emprende para llegar a Mictlán es bastante peligroso y cuenta con nueve niveles verticales que iban descendiendo; además el recorrido duraba alrededor de cuatro años… demasiado largo diría yo.

Nivel 1: Itzcuintlán

También conocido como “Chiconahuapan”, que significa “lugar en que habita el perro”. Este nivel se ubicaba en las orillas de un río que debías cruzar, pero no era cosa sencilla, pues solo podían cruzar aquellas personas que trataban con cuidado y respeto a sus fieles acompañantes de viaje: los xoloescuincles.

Nivel 2: Monamictlán

“Lugar en que se juntan las montañas”. Aquí, los muertos que buscan seguir avanzando, debían cruzar entre dos montañas, pero no era tan sencillo como suena, sino que las montañas se abrían y cerraban continuamente, por lo tanto, el difunto debe encontrar el momento perfecto para cruzar sin ser aplastado.

Nivel 3: Itztépetl

Significa “montaña de la obsidiana”, aquí se encontraban tres montañas con pedernales que, al ser escaladas por los muertos, los desgarraban. Sin embargo, era la única manera de seguir adelante.

Nivel 4: Cehuelóyan

Era un sitio desolado de hielo y piedra abrupta donde debían aguantar bajas temperaturas los difuntos que pretendían llegar hasta el Mictlán.

Nivel 5: Pancuetlacaloyán

Conocido también como “lugar donde las personas se voltean como banderas”. Era un sitio desértico donde no existía la gravedad y tenía fuertes vientos que jalaba a los muertos hasta que finalmente eran liberados para pasar al nivel siguiente.

Nivel 6: Termiminaloyán

Es el “lugar de las flechas”, donde los muertos caminaban en un lugar que parecía tranquilo, mismo que a su vez, eran arrojadas flechas desde el cielo y los difuntos debían esquivarlas para salir ilesos y avanzar.

Nivel 7: Teyollocualoyán

Se dice que en este lugar habitaban jaguares que tomaban el corazón de las personas que cruzaban por su territorio.

Nivel 8: Apanohualoyán

A solo un paso más de llegar al Mictlán, los difuntos se debían cruzar un inmenso río de aguas negras, mismo que los purificaría por completo pero, al mismo tiempo los atormentaría con recuerdos de cuando estaban vivos.

Nivel 9: Mictlán

Aquí es donde todo sufrimiento desaparecía entre las tinieblas y el alma se encontraba ansiosa y preparada por ser parte del todo, perteneciente al universo y lista para su descanso eterno.

¿Lo sabías?
Si no es así, como te lo prometí, hoy has aprendido algo nuevo. Recuerda recordar con cariños a tus seres queridos y recibirlos con bien, pues ahora conoces por todo lo que se han tenido que enfrentar para poder volver contigo, de una forma especial.

Escribe: Efraín Alduenda

Soy egresado de UABC, de la Facultad de Pedagogía e Innovación Educativa. Además de ser un soñador, soy amante de la literatura, el arte de enseñar y los videojuegos. Nací en Mexicali, Baja California y disfruto hacer entradas en blogs, además escribir todo lo que se me venga a la mente para después, compartirlo con mis lectores. Ser un soñador consiste en jamás abandonar tus metas hasta que estas sean palpables.