El mundo es vasto y está lleno de historias curiosas, siniestras, tristes y hermosas. Y estas existen gracias a las personas que habitan en este mundo, que cada una representa un universo con sucesos nuevos que sorprenden día con día.

Esta vez, voy a contarte una historia que parece sacada de una novela que transmiten por televisión, solamente que esta si fue real, donde una vida ha terminado para dar paso a una totalmente nueva.

La historia de Liat, una madre que tuvo un bebé y cumplió el último deseo de un difunto.

En el año 2013 fue cuando surgió la historia de Liat Malka, quien en aquellos tiempos, era una maestra de jardín de niños; ella vivía al sur de Israel en aquel año, estaba soltera y con 35 años de edad comenzaba a preocuparse por su reloj biológico. Liat deseaba tener un bebé, sin embargo, no había llegado la persona correcta para compartir ese sueño y formar una familia.

 

Durante aquellos días, quería saber si era apta aún para poder tener un bebé, pero cuando acudió al médico y se hizo las respectivas pruebas, estas le arrojaron que tenía la reserva ovárica baja. El médico le advirtió a Liat que si dejaba pasar más tiempo, era posible que perdiera la experiencia de ser madre.

«Así que de inmediato decidí que haría todo lo que estuviera en mis manos por tener un bebé lo antes posible»

Dijo Liat Malka

Al llegar a su casa, Liat comenzó a buscar opciones o soluciones para su urgencia de vivir la maternidad; navegando por internet, se encontró con una entrevista que se grabó y se subió a Youtube de una pareja llamada: Vlad y Julia Pozniansky, quienes explicaron frente al televisor que buscaban un permiso legal para tener un bebé con el esperma que dejó su hijo días antes que este muriera por causa de cáncer. Ya habían encontrado a una mujer para que fuese la madre, sin embargo ahora faltaba el permiso legal.

Una vez descubierta la historia de Vlad y Julia, Liat se puso en contacto con los abogados de la pareja, dialogaron, mientras se daba la plática, Liat descubrió que habían pasado 4 años después de la entrevista y aún no eran abuelos, pues la chica que habían mencionado en la entrevista, cambió su opinión y no quiso tener al bebé. Durante la charla, quedaron en verse y en dicha reunión la pareja Pozniansky llevó un álbum de fotos donde salía su hijo fallecido, el cual se llamaba Baruch.

Conociendo a la familia de Baruch, con solo verlo en fotos, sabía que tipo de persona era

A Julia, la madre de Baruch aún le dolía hablar de su difunto hijo, pues lo describía como un hombre ejemplar, inteligente y con un gran futuro, sin embargo, murió a los 25 años, soltero y sin hijos. Liat lo observaba en las fotos mientras que la pareja le contaba sobre él, fue cuando se dio cuenta que Baruch era una persona increíble y según ella, también le parecía muy apuesto.

Después de forjar una conexión con la familia, Liat lo decidió por fin: Quería que ese hombre, que había muerto hace 7 años y que jamás había visto en su vida, fuera el padre de su bebé.

Liat, Vlad y Julia firmaron los contratos que le daban a Liat la propiedad del esperma para que nadie más pudiera usarlo posteriormente, y el contrato también formalizó los arreglos para que Vlad y Julia los visitaran.

«Para proteger nuestros derechos de ver al niño. Lo estábamos haciendo no solo para cumplir la voluntad de Baruch, sino también para tener un querido nieto»

Explicó Julia, madre de Baruch.

Lita comenzó su tratamiento, a pesar de que los primeros intentos no fueron efectuados con éxito, después de un tiempo, el momento cedió y permitió que Liat quedara embarazada. Tanto como Liat y los padres de Baruch, se encontraban llenos de felicidad.

El Nacimiento de Shira

Cuando Shira llegó a las vidas de la familia Pozniansky y Liat, fue para encantarlos a todos; Liat, que la vio primero dijo que era ta cual la había soñado, era una bebé muy hermosa. Julia, cuando logró ver a su nieta, se encontraba tan feliz que no encontraba palabras para expresar su felicidad.

La niña había nacido el 1 de diciembre de 2015 y actualmente tiene 3 años de edad y se encuentra con su madre en un apartamento en Israel; a menudo visita a sus abuelos de origen Ruso y hablan sobre la maravillosa persona que era su padre.

Una historia, digna de compartirse con todo el mundo.

Escribe: Efraín Alduenda

Soy egresado de UABC, de la Facultad de Pedagogía e Innovación Educativa. Además de ser un soñador, soy amante de la literatura, el arte de enseñar y los videojuegos. Nací en Mexicali, Baja California y disfruto hacer entradas en blogs, además escribir todo lo que se me venga a la mente para después, compartirlo con mis lectores. Ser un soñador consiste en jamás abandonar tus metas hasta que estas sean palpables.