Ok, comencemos por el concepto básico de esta película, sabemos que es el final, final, final de la saga que trataron de arreglar, componer y suturar desde hace casi 20 años. Ya teniendo en cuenta esto,  cuando entras al cine lo primero que piensas es “va a estar padrísima, es el cierre de todo lo que trabajó Fox antes de pasarle la banda a Disney” y con qué nos encontramos…con que el final más grande de X-Men no estuvo para nada de ese tamaño.

Esta es la continuación de X-Men: Apocalipsis, después de conocer el verdadero poder que tiene Jean Grey y que es para que unos cuantos se hagan para atrás y le aplaudan, pues en este caso la película inicia cuando a Grey durante una misión en el espacio, la ataca una fuerza/energía misteriosa, por lo que ella empieza a tener más poder y obviamente más inestabilidad. Con esta nueva fuerza causará un quiebre entre los integrantes del equipo, por lo que los X-Men tratarán de detenerla para evitar que se convierta en una amenaza para los humanos y para el planeta.

¿Qué si algún personaje sobresale en la película? No lo creo, ni siquiera Sophie Turner, durante las casi dos horas ves a James McAvoy, Michael Fassbender y a Jessica Chastain, pero no se te queda pegada una escena de ellos, algo memorable dentro de la película que la salve para los recuerdos de este final.

 

La película de Simon Kinberg no alcanzó a llenar por completo la satisfacción de sus fans, además de que se contaba con un guion muy limitado y repetitivo, se puede percibir que faltó esa conexión entre los personajes (y tal vez entre los actores) para que fuera más creíble lo que se estaba viendo en pantalla. Las escenas de acción y los efectos especiales tenían todavía más que ofrecer y se pudieron explotar más, porque fue como si estuvieras en una montaña rusa en la que estás esperando que suba a la parte más alta para sentir esa adrenalina pero nunca llegas ahí.

Escribe: Montse Macías

Reportera en Crealatv. Si pudiera describirme en una palabra sería FIL, porque me considero emocionante, a veces abrumante, fantástica y desesperante (puedo mejorar en esto). Soy comunicóloga de profesión y cinéfila de corazón. Ya todo lo demás que soy, en otro momento lo puedes conocer.